El cáncer infantil se presenta como un reto apremiante en el ámbito de la salud pública, con una alarmante cifra de 280,000 diagnósticos anuales a nivel global en niños y adolescentes.
En nuestro país, esta devastadora enfermedad se ha convertido en la principal causa de muerte por enfermedades en menores de 14 años, de acuerdo con datos recientes de la Facultad de Medicina de la UNAM.
La detección precoz del cáncer infantil es crucial, ya que consigue aumentar significativamente las tasas de supervivencia. Aunque no existen métodos preventivos definitivos, la identificación temprana de la enfermedad es fundamental para iniciar un tratamiento adecuado, que varía según el tipo de cáncer diagnosticado.
La doctora Gallardo, oncóloga pediatra en el Hospital General de México, ha enfatizado recientemente la importancia de que la sociedad reconozca el impacto del cáncer infantil.
Muchos creen erróneamente que esta enfermedad solo afecta a adultos. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, cada año cerca de 280,000 niños y adolescentes entre 0 y 19 años son diagnosticados con cáncer, con una estimación de 30,000 casos anuales en América Latina y el Caribe.
Una disparidad alarmante se observa en las tasas de supervivencia. En países de altos ingresos, más del 80% de la población infantil se recupera, mientras que en naciones de ingresos bajos y medianos, la tasa de curación se reduce a aproximadamente el 20%.
Se estima que en nuestro país se identifican entre 5,000 y 6,000 nuevos casos de cáncer en menores de 19 años cada año.
Es imperativo abordar la desinformación que rodea esta enfermedad, ya que un diagnóstico erróneo o un retraso en el tratamiento puede aumentar la morbimortalidad de los pacientes. La doctora Gallardo advierte que la enfermedad puede presentar síntomas similares a otros trastornos, como dolores de cabeza, fiebre repentina y sangrado nasal.
La comunidad educativa juega un papel vital. Los docentes son a menudo los primeros en notar cambios en el comportamiento y la salud de sus alumnos, como fatiga inusual, palidez, o moretones inexplicables, que pueden indicar problemas serios de salud.
Es crucial llevar a cabo una evaluación minuciosa de los síntomas que podrían sugerir la presencia de tumores malignos. La falta de respuesta a tratamientos convencionales también debe generar un mayor nivel de vigilancia.
La inclusión social de niños y adolescentes diagnosticados con cáncer es fundamental, ya que a menudo enfrentan desafíos únicos al regresar a la escuela. En esta etapa, son susceptibles al acoso escolar debido a cambios en su apariencia, como pérdida de cabello y peso, o por tener un sistema inmunológico comprometido por los tratamientos.
Entre los tipos de cáncer más comunes en esta población se encuentran las leucemias linfoblásticas agudas, seguidas por otros tipos de leucemias, tumores del sistema nervioso central y linfomas. Es crucial que todos estemos informados y alertas sobre el cáncer infantil, y trabajemos para brindar apoyo y comprensión a aquellos que atraviesan esta difícil batalla.